Para las mujeres de nuestra familia que nos abrieron el camino.

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El año pasado murió nuestra abuela. Ella era una mujer dura, distante,le costaba mucho demostrar cariño. La última cosa que nos dijo fue que había algo que quería que supiéramos, así que nos contó que a la madre de nuestro abuelo la había regalado su papá al hombre que sería su esposo. Una semana después, nuestra abuela dejó de hablar. Un mes después murió.

Todo lo vivido nos impactó mucho, nos ayudó a entender por qué nuestras abuelas eran así. Y aunque eso no signifique que algunas cosas hayan dejado de doler, ni que hayamos logrado comprender del todo lo que sintieron, al menos podemos verlas con unos ojos diferentes, más amables, más comprensivos, menos acusadores.

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Los cuidados son difíciles, amar es difícil, querer ser amada, querer ser perfecta, sobrevivir en un mundo que te odia, sostener sin saber lo que es haber sido sostenida. Aquí hay diez cuentos que hablan de lo horroroso y cruel que puede ser intentar cumplir con lo que se espera de una. Diez historias sobre nuestras madres, abuelas, hermanas, amigas, primas, tías. Sobre las mujeres que nos han rodeado, nos han cuidado, nos han enseñado y han sobrevivido.

Hijas y madres que se devoran entre sí, cuidados que asfixian, parejas que matan, venganza, amigas que salvan,hombres enloquecidos, arrullos, traiciones. Diez historias que hablan de lo que nos da miedo que suceda a la vez que señalan el pasado que nos lastima y que arrastramos como herencia.

Ésta es una carta de amor, dolor, terror y locura. Un recuento de lo que somos y de lo que podemos ser. Pero también un bálsamo, hablar para sanar heridas viejas y heredadas. Nombrar para poder ser otras.

Silvia y Sofía Santaolalla